Los acreedores enfadados suelen tomar medidas extremas para recuperar el dinero que prestaron a los deudores. Sus tácticas de hostigamiento van desde cartas intimidantes, pasando por el acoso telefónico, la amenaza de quedarse con sus bienes o advertirle que entregará su caso a agencias de cobros para terminar aterrorizándolo con el inicio acciones legales. Esta persecución constante puede provocar un estado de nerviosismo grave en personas que ya están al borde de su resistencia por sus difíciles circunstancias financieras.
La negociación de deudas es un procedimiento que permite a los deudores con escasa disponibilidad de efectivo lograr una reducción en el monto de sus deudas en lugar de saldar el total de lo adeudado. Este proceso suele llevar años y trae aparejadas muchas idas y vueltas con los acreedores.
¿Por qué estarían dispuestos los acreedores a reducir la deuda, congelar o eliminar cargos y penalidades y/o reducir las tasas a prestatarios morosos?
La razón es que si un deudor se declara en bancarrota, hay muchas probabilidades de que el acreedor no vea un centavo. En otras palabras, financieramente al acreedor le conviene llegar a una negociación antes de que usted se ampare en el Capítulo 7 o en el Capítulo 13 de la Ley de bancarrota.
Luego de haber negociado la deuda, ¿constará la morosidad en el informe de crédito?
En la mayoría de los casos, sí. No obstante, los informes de crédito son más maleables de lo que se tiende a creer. Para lograr los mejores resultados, le recomendamos:
¿Es conveniente realizar arreglos informales con los acreedores?
No. Dichos arreglos deben siempre constar por escrito. Inclusive le conviene que un abogado para revise el acuerdo. Si bien esta consulta puede ser costosa, usted debe pensar en el largo plazo. Si negocia mal sus deudas, puede terminar pagando elevadísimas tasas de interés que eventualmente le costarán mucho más que lo que invierta en asesoría hoy.
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