Negociacion de deudas es una alternativa a la bancarrota.
Inicio>>Finanzas Personales>>La difícil vida tras la bancarrota Cuando hablamos de su crédito la bancarrota equivale a tocar fondo. ¿Qué significa esto? Que para todos aquellos que se declaren en bancarrota todo tiene que ir mejor en lo que respecta a ellos y a su crédito. Pero la bancarrota puede convertirse en un procedimiento un tanto convulsivo. El mero empleo del término “bancarrota” no basta para dar cuenta de las complejidades de dicho proceso. La bancarrota afecta a muchas personas a través de toda la nación, y en la mayoría de los casos no tiene nada que ver con ser demasiado perezoso para pagar o con haber gastado demasiado. De hecho, existen estimados que indican que hasta un 50% de las personas que se declararon en bancarrota no lo habían planeado. Las cuentas médicas impagas por seguro médico causa gran parte de de las bancarrotas personales radicadas en los últimos años.
Existen cuatro tipos diferentes de bancarrota para peticionar. Este artículo se concentra en los tres que pueden presentar las personas (el cuarto está reservado solo a granjeros). Cada tipo de bancarrota lleva el nombre del capítulo que la describe en el Código Federal de Bancarrota de los Estados Unidos. Asimismo, y según otros factores, usted puede acogerse a distintos capítulos de bancarrota. Esto además se complica un poco más dependiendo de que su deuda sea con o sin garantía. Una deuda sin garantía es aquella que no cuenta con ningún respaldo excepto el de su propio crédito. Por el contrario, las deudas con garantía tienen el respaldo de un bien que lo avala. Por ejemplo, su hipoteca funciona como deuda con garantía; por eso si no la paga, el banco la termina y su hogar sufre la ejecución hipotecaria.
La bancarrota del Capítulo 7 es la más común de todas las bancarrotas: cuando una persona afirma que está radicando una bancarrota en general se da por sentado que se está amparando en el Capítulo 7. A este tipo de bancarrota se la considera “liquidación” por bancarrota. Es decir, si usted no paga, el acreedor puede apropiarse de alguno de sus bienes, venderlos (o liquidarlos) para intentar recuperar parte del dinero que le prestó.
No obstante, no pueden expropiarle todas sus posesiones, solo los elementos considerados “no exentos por bancarrota a nivel federal” tales como segundos automóviles y viviendas, reliquias familiares, equipos musicales costosos, efectivo, cuentas bancarias, acciones, bonos e inversiones. Sin embargo están exentos elementos como su primera vivienda y automóvil, alhajas de hasta cierto valor, vestimenta razonablemente necesaria, objetos y artefactos del hogar, elementos necesarios para su ocupación hasta un valor determinado, beneficios públicos, etc. Si todos sus bienes no exentos no cubren su deuda, esta queda perdonada y se la considera “deuda exonerada”. Todo ingreso que genere el deudor a partir de radicada la bancarrota pertenece al deudor.
Muchos estados tienen sus propias normas respecto de los elementos exentos. Las exenciones por bancarrota estatales varían de un estado a otro pero muchos de ellos le permiten escoger entre lo que la ley federal de exención por bancarrota establece lo que usted puede conservar y lo que consigna su estado. Pero la mayoría de los estados no le permiten elegir y debe seguir sus pautas para exenciones para bancarrota. Antes de continuar esta lectura es importante destacar que algunos estados tienen distintos requisitos y leyes que otros cuando se trata de radicar una bancarrota. Sobre todo varían los límites de deuda e ingreso.
Para sumar a la confusión, cabe aclarar que hay deudas que se consideran “no exonerables” al acogerse al Capítulo7. Son deudas y préstamos que no pueden ser perdonados a través de una petición de bancarrota. Es el caso de los préstamos estudiantiles, multas por delitos, mantención del ex cónyuge y de los hijos, impuestos y deudas en que se haya incurrido por fraude. Son infrecuentes las ocasiones en que pueden exonerarse los préstamos estudiantiles mediante la bancarrota; solo suele ocurrir con estudiantes de más edad que padecen una estrechez financiera grave.
La más compleja de las peticiones de bancarrota es la del Capítulo 11. Aunque en general es empleada por comercios y empresas, también pueden utilizarla los individuos. Por medio de este tipo de bancarrota, las personas pueden conservar todos sus bienes y activos mientras negocian un plan de reorganización para pagar su deuda a los acreedores.
Si le gusta como suena el Capítulo 11, usted podría considerar recurrir al Capitulo 13 para declararse en bancarrota. Es similar al Capítulo 11 pero está diseñado específicamente para individuos, más que para empresas. Aunque exige cumplir algunos requisitos: el deudor debe contar con determinado nivel de ingresos y también hay límites para el monto de lo que se adeuda. El deudor puede conservar sus activos y bienes, pero debe diseñar con el acreedor un plan de repago de entre tres y cinco años. El Capítulo 13 ofrece posibilidades para exonerar deudas.
Desde abril de 2005 se ha tornado más difícil para los consumidores acogerse al Capítulo 7. La aprobación de la Ley de Prevención del Abuso de Bancarrota y Protección al Consumidor ha forzado a más deudores a peticionar por el Capítulo 13. Esto permite a más acreedores recuperar una mayor proción de su dinero ya que el Capítulo 7 suele exonerar un gran monto de la deuda, mientras que el Capítulo 13 establece un plan de repago.
Debido a este plan, las personas con ingresos más elevados tienen mayores dificultades para ampararse en el Capítulo 7. Antes de la aprobación de la Ley de Prevención del Abuso de Bancarrota y Protección al Consumidor, cualquier nivel de ingresos permitía declarar la bancarrota. Ahora los deudores que generan ingresos por encima del promedio de su estado, no califican automáticamente; en cambio se los somete a una evaluación que determine sus medios de vida -en inglés Means Test- . Este test solo se usa para aquellos cuya deuda consiste mayormente en deudas del consumidor, y sirve para determinar si el deudor tiene o no los medios para devolver parte de todo lo que debe.
Además la Ley de Prevención del Abuso de Bancarrota y Protección al Consumidor exige a las individuos que desean radicar la bancarrota que trabajen con una agencia de asesoría de crédito durante los seis meses previos a la radicación. La agencia debe estar aprobada y si se completan los seis meses de asesoría, otorgan un certificado como prueba de la compleción del curso. El costo del asesor estará a cargo del consmidor, pero se trata de un cargo mínimo.
Entonces, ¿le conviene presentarse en bancarrota? En general, usted debe intentar evitarla, ya que es lo peor que puede suceder a su informe de crédito. Sin embargo, puede resultar beneficiosa para quienes no tienen nada que perder en términos de activos, ya tienen un crédito terrible y no pueden pagar a sus acreedores. Si su respuesta no fue afirmativa a todas estas preguntas, usted debería en verdad evitarla. Verifique más detalles en el sitio Web del Directorio Estadounidense de Cortes de Bancarrota.