Excepto ante circunstancias extraordinarias, sus opciones como consumidor para declararse en bancarrota se limitan a la prevista en el Capítulo 7 o en el Capítulo 13.
Capítulo 7
En general esta es la opción más abarcadora. Dentro de los 90 días de haber radicado la bancarrota, usted quedará automáticamente eximido de la totalidad de sus deudas sin garantía (tales como cuentas de tarjeta de crédito, préstamos personales y determinados gastos médicos). Quizás deba liquidar gran parte de sus bienes y activos a fin de cancelar lo que adeuda a sus acreedores. Dichos activos podrían incluir: alhajas, su automóvil, su vivienda y todo equipamiento electrónico no destinado a uso laboral.
Vale aclarar que usted no perderá la totalidad de sus activos. Es probable que no toquen sus aportes jubilatorios, ni a planes 401(k) y demás refugios fiscales. Además, podrá conservar muchas pertenencias que no merecen ser rematadas dado su escaso valor, y/o aquéllas que usted necesita para funcionar en su vida cotidiana como por ejemplo, su cama.
Capítulo 13
Radicar una petición de bancarrota según el Capítulo 13, le permitirá conservar una mayor cantidad de bienes. Puede tratarse de una buena salida para propietarios de viviendas amenazados por una ejecución hipotecaria. A diferencia de la bancarrota del Capítulo 7 que permanece en su informe de crédito por una década, la bancarrota del Capítulo 13 solo permanecerá en su informe de crédito durante 7 años.
La bancarrota establecida en el Capítulo 13, no lo exime de tantas obligaciones financieras como la prevista en el Capítulo 7. De algún modo, lo contemplado por el Capítulo 13 se parece más a un programa de repago de deuda que a un programa de eximición de deuda. En esencia, es un mecanismo por el cual usted reordena y reestructura sus deudas de forma más simple y favorable.
Exenciones, restricciones e impacto a largo plazo
Las normas que rigen tanto las exenciones, como los plazos para radicar la petición y los requisitos para calificar, varían de un estado a otro. Para optar por la alternativa más abarcadora del Capítulo 7, usted deberá antes someterse a una evaluación que determine sus medios de vida -en inglés Means Test- que estipula el umbral mínimo de estrechez económica que permite calificar para la bancarrota. En muchos estados se tiene en cuenta el salario promedio del propio estado y si usted no pasa el Means Test, puede apelar la decisión ante un juez de bancarrota alegando circunstancias especiales.
No todas las deudas pueden exonerarse mediante la bancarrota aun acogiéndose al Capítulo 7. Las obligaciones no exonerables son las siguientes:
La Corte podría exonerar dichas deudas solo bajo circunstancias extremas; por ejemplo si usted pierde ambos brazos o si su médico le comunica que le quedan pocos meses de vida. No obstante, estos casos son muy poco comunes
Bancarrota y crédito
Luego de una bancarrota, reconstruir su crédito puede transformarse en un proceso doloroso. Sin embargo, es posible dar pasos pequeños pero firmes y concretos hacia la recuperación de su calificación de crédito. Si en adelante se limita a tomar tarjetas de crédito con garantía y evita generar nuevas deudas, usted podrá reconstituir su puntaje FICO. En algunos casos, hasta podría llegar a calificar otra vez para solicitar nuevos préstamos (tales como una hipoteca o un préstamo para un automóvil) dentro de un corto plazo que va desde los 12 a los 18 meses.
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